Hace unos
días mi admiradísima escritora Arundhati Roy publicaba un amplio y optimista
artículo de opinión sobre el movimiento de las cucarachas. Recordemos que este
movimiento empezó con un comentario del presidente del Tribunal Supremo de la
India llamando “cucarachas” a unos jóvenes indios en paro. Un estudiante hindú
residente en Bostos, Abhijeet Dipke, comentó en Instagram: “¿Y si todas las
cucarachas se unieran?”. Respondieron millones de personas, que crearon el
Partido Popular de las Cucarachas, pidiendo la dimisión del ministro de
Educación por permitir que, de forma habitual, se filtren los exámenes
públicos, destrozando la vida de millones de jóvenes que pasan años
preparándolos y las familias que, a menudo, han tenido que vender sus tierras o
su casa para financiar esos estudios y pagar las tasas del examen. El pasado 20
de julio, a pesar de todas las trabas y amenazas gubernamentales, decenas de
miles de jóvenes consiguieron manifestarse: “Musulmanes, hindúes, cristianos,
sijs, budistas, personas de todas las castas y clases sociales, nos mostraron,
nos demostraron, la India posible, la hermosa India de nuestros sueños”. La
brutalidad policial con la que fueron enfrentados (más de sesenta heridos)
despojó al Gobierno de su guante de terciopelo y dejó al descubierto su puño de
hierro, “un puño de hierro fascista. Una confederación de brutos sin capacidad
de comprender la historia ni la diversidad del país que gobiernan. Gente que
solo sabe odiar, pero que no tiene ni idea de lo que es amar. Ni pensar”. El
movimiento consiguió la dimisión del ministro de Educación, pero sus
aspiraciones van más allá: denunciar, en palabras de Dipke, un país en el que “todo
depende por completo de la religión, la casta, la clase social, el origen
étnico y el sexo de cada uno”.
La última y
miserable disposición del Gobierno de Modhi es la Ley de Enmienda de la
Ciudadanía, que Roy define como “la versión del nacionalismo hindú de las Leyes
de Núremberg aprobadas en 1935 por la Alemania nazi, mediante las cuales el
Tercer Reich concedía la ciudadanía a los alemanes en función de sus Certificados
de Origen”. ¿Es la ley de prioridad nacional su futura versión española?


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