
En todas las intervenciones y
apariciones de los líderes ultras aparecen tres principios claramente definidos:
la virilidad, el patriotismo y la religión. No comparto ninguno de ellos, pero sí esperaría algo de coherencia en sus defensores. Y he aquí que el Aznar-Cid Campeador
y el Abascal-soldado de los Tercios se dedican a lamer el culo (no hago sino
utilizar las palabras textuales de Trump) de un presidente que ataca
constantemente a España y a los países hispanoamericanos –incluso ha dicho que
el personaje histórico al que más admira es a Mac Kinley, el que “robó” a España
sus últimas colonias-, en tanto su gran enemigo, el presidente español, muestra
una impresionante valentía al oponerse al villano macarra que está incendiando el mundo y arrasando leyes y derechos y
reivindicando la soberanía sobre nuestro territorio, incluida Rota. Respecto al
patriotismo… están dejando claro que los intereses de España, amenazados por la
política de Trump y por las consecuencias de las guerras que provoca o alienta
(el robo del petróleo de Venezuela, los aranceles, el bloqueo del estrecho de
Ormuz…) les dan igual. Es más, tienen la desfachatez de erigirse en líderes de
los campesinos a pesar de que el cambio climático que ellos niegan es el
causante de que se les inunden los campos o que haya cientos de pueblos que ya
no tienen agua potable. Y respecto a la religión, es imposible saber cuál es la
que profesan, pues no les gustaba el Papa Francisco y tampoco les gusta el
actual, pero aún menos el mensaje de Jesús sobre el que se fundó la religión
católica, un mensaje de amor, paz, hermandad y tolerancia: ¡con quienes se confiesa esta gente que aprueba la matanza de inocentes, el bombardeo de escuelas y hospitales, el exterminio de niños! De todos modos, la
civilización occidental que defienden frente a la posible influencia de los
musulmanes, no tiene nada que ver con la religión católica, que surgió en
Oriente en el seno del pueblo judío, sino con la democracia, que ellos
menosprecian y destruyen.
Ni siquiera hay coherencia entre quiénes son estos
personajes y sus referentes. Al menos Hitler escuchaba a Wagner, en tanto Trump
se queda con Village People y Abascal con Los Meconios. Como su idolatrado
Franco, nuestro aspirante a reyezuelo tiene la misma capacidad de crueldad de
todos los grandes dictadores, pero en formato ridículo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario