domingo, 16 de marzo de 2014

SOBREENTENDIDOS


Sólo tú, que no estás, puedes saber por qué
me siento en esta mesa, por qué he elegido
este bar
y lloro con esta canción
y río con esa imagen y tengo, de pronto,
el gesto ausente. Por qué evito esa calle
o me asombro sin aparente motivo.
Sólo tú, que ya no estás, conoces
todos, todos mis pensamientos
y el desbocado latido de mi corazón.
Sólo tú oyes la música que suena
en mi cabeza, sabes el chiste que me hace reír.
Porque mis frases son sólo
el final de las tuyas y sin tu voz quedan
inconclusas mis palabras. Sólo tú,
y no estás,
me sobreentiendes.