sábado, 6 de septiembre de 2014

Sí, la vida vuela



Se cumple otro año viva, sobrevolada de cigüeñas, bajo
las formas fetales de las nubes,
salpicada de pequeños pétalos blancos.
Otro año, por llamarlo de algún modo,
desde que una paloma chocó con mi pecho
y ambos murieron
en apenas un golpe de abanico.
Mi sombra se desdobla y ví y veo
el poder del reverso tenebroso.
Se cierne sobre mí una tormenta muda.
No os encariñéis, no me améis demasiado.
Me esperan.
Me hará de guía la muerte
que inclina un año más la balanza,

con las piernas cruzadas, con el gesto impaciente.


















Mi vida se desliza de sauce en sauce
y de ti en ti.
Entre todos, vivos y muertos,
yo te elijo,
te vuelvo a elegir.
Mi vida y tu muerte se deslizan
de sauce en cielo.
Mi vida y mi muerte
van parejas
como tú y yo
por parajes arbolados
de rama en nube,
de la nube al vacío
y se derrama
de cielo en cisne, de sauce en sauce.


Voy a gritar que te amo,
voy a gritarlo de
fuera adentro
y de dentro afuera.
Voy a gritar,
amor,
tan fuerte
que rompa el muro
entre la vida y la muerte.


Sí, todo.
De lo mínimo a lo absoluto.
Sólo un gesto: la sonrisa
con la que 
tiernamente 
recogías los secretos
que nunca habría de contarte.
Todo un gesto:
quedarte conmigo
aún
después de muerto.





jueves, 12 de junio de 2014

No pudimos, pero podemos



Hay otra forma de hacer política. Lo supimos. Lo intentamos. En las pasadas Elecciones Municipales, José Luis Estrada, que llevaba años vaticinando, primero el estallido de la burbuja de la construcción, después la financiera y, finalmente, la de la democracia a manos del neoliberalismo, creyó imperioso dar el paso, salir a la plaza a proponer soluciones para reinventar una democracia real. Me animó a entrar en una candidatura tras Miguel Hidalgo, un político que entendía todo eso y que había ya demostrado una gran capacidad de trabajo y de liderazgo honesto. Tras las siglas de Civiqus (que en su momento elegimos porque aunaban el civismo que reivindicábamos, la consideración de ciudadanos frente a la de clientes o meros votantes, y un cierto aire romano, pues el partido se formó en Villaquilambre, en plena campaña municipal reivindicando la Villa Romana, como símbolo de la cultura menospreciada y hurtada a la población) nos presentamos en León con un lema, "¡Abran paso!" con el que queríamos "jubilar" a los poderes fácticos de siempre, encabezados por Isabel Carrasco y Paco Fernández, y abrir la puerta a una alternativa ciudadana de gobierno, con gente de la calle, como la que integraba nuestra candidatura: una periodista en paro, una joven con un contrato basura, un médico de la Seguridad Social, una laboral de la Administración... José Luis lo definió como el partido de las víctimas de la crisis y contra la corrupción. Era una definición no ideológica, pero sí con un ideario que se plasmó en un programa, una estrategia y una filosofía.

El programa está ahora en Podemos, aunque el de Civiqus iba algo más allá, al presentarse, no como una lista de promesas o meros propósitos, sino como un contrato que todos los candidatos firmamos. Bajo los epígrafes "Exigir responsabilidades", "Recuperar el control público", "Proteger a los afectados por la crisis", "Premiar el esfuerzo y el trabajo", "Reprimir la riqueza y el despilfarro", "Recuperar sueños y dar oportunidades", "Evitar que se repitan los errores pasados", "Que los ciudadanos controlen y dirijan", se plasmaban todos los compromisos de gobierno concretos que asumíamos, entre ellos una declaración pública y publicada de bienes e intereses patrimoniales, cambios concretos en el Plan de Urbanismo; restringir al máximo los consorcios, fundaciones y demás chiringuitos para camuflar el dinero público, las relaciones con el área metropolitana, medidas contra los desahucios y en favor de autónomos y pequeños empresarios, eliminar la duplicidad de cargos y competencias, medidas concretas para fomentar la agricultura y la energía ecológicas, presupuestos participativos, la retirada de los políticos de la gestión directa de los servicios... para terminar con un sistema de evaluación popular de la labor de los políticos para que los ciudadanos puedan pedirles responsabilidades por el cumplimiento o incumplimiento de dicho contrato.



La estrategia la diseñó José Luis en lo que llamó su "cuaderno de guerrillas", en el que anotó con precisión el por qué y para qué de la candidatura y cada detalle de la campaña, con ideas que aún estábamos lejos de pensar que iban a eclosionar en el Toma la Calle, tales como: "nos han robado el futuro, infundido el miedo a la pobreza, matado la ilusión"; nos presentamos porque "los causantes de la crisis, banqueros y constructores, no están en la cárcel", "hay que hacer un asalto al poder con la democracia por bandera", "La solución son las personas, el espíritu, la ilusión, la esperanza", "Los ciudadanos tienen que rebelarse y tomar el control", "La mayoría tiene que dejar de ser silenciosa y abrirse paso". La campaña incluía, por cierto, un foro público en la plaza de San Isidoro recordando las primeras Cortes Leonesas, recuperando ese espacio como lugar de debate abierto.

La filosofía se plasmó en un manifiesto, "¡A la plaza! Panfleto para jóvenes sin futuro y adultos mal aparcados por la crisis", que inútilmente intentamos que leyeran, debatieran y asumieron los indignados que acampaban en Botines y que, en ese momento, preferían el camino de la abstención. Entusiasmados con el movimiento 15-M, al que quisimos dar forma antes de que éste existiera o, al menos, se diera a conocer públicamente, nos sentimos como una audaz barca que se adentra en el sucio y tenebroso mar de la política con el mapa del tesoro como bandera y, en lugar de servir de guía, es arrollada por la marea de "los nuestros".

Creo que nos pasaron por encima porque no nos vieron, puede que porque los medios de comunicación de León nos volvieron la espalda con desdeñosa actitud de menosprecio. Hoy pienso que tampoco nos vieron porque íbamos demasiado por delante. Tres años han hecho falta para que ese fértil e ilusionante movimiento haya decidido intentar cambiar las cosas, no sólo (que también) asaltando calles y plazas, sino asaltando las instituciones, jubilando a los políticos corruptos y a los honestos pero cobardes, porque los dos caminos son uno y necesarios para tomar las riendas del mundo que habitamos y reinventar el futuro. Ahora, sí, podemos.


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martes, 27 de mayo de 2014

¡Pero vaya si podemos! (y Euroelecciones 2)




Ganó la ultraderecha, pero también ganó la izquierda. La izquierda de verdad, que es la que ha superado el propio concepto de izquierda; la que centra sus propuestas en la superación de la crisis económica hacia un sistema más justo, con un discurso humanista y valores democráticos. Equo, con una visión verde del futuro, y Podemos, con una visión más social, han dado forma, por fin, a una nueva izquierda, la que el PSOE no quiso crear, maniatado por los mezquinos intereses de sus dirigentes, su estrechez de miras y su cobardía política; la que Izquierda Unida no consigue representar por si misma, lastrada por su complicidad en entidades como las cajas de ahorro o su deriva sindical.

Las Elecciones Europeas han puesto de manifiesto la realidad política del país gracias a la circunscripción única. No sucedería lo mismo en unas Elecciones Generales, donde no se cumple la premisa democrática de que valga igual el voto de cualquier persona. Por ello, lo primero que habría que reclamar a voces -y no lo veo en sus programas electorales- es que se cambie de una vez la Ley Electoral. Si eso no sucede, será imprescindible la unión.

De todos modos, y como bien ha dicho Pablo Iglesias, esto no debe considerarse un éxito. Es sólo el primer paso. Y no el único. Su presencia en Europa no será suficiente, por ejemplo, para propiciar una unión política y fiscal, que no sólo monetaria, o para que la Unión recupere algo de su perdido prestigio. Hay, desde luego, que mantener la movilización. Como escribió José Luis Estrada, "el éxito del 15-M se debió a que la indignación se materializó en las plazas públicas y mantuvo la tensión que genera la incertidumbre, provocando una auténtica revolución cultural en sus protagonistas y el desasosiego en sus oponentes". Esa tensión debe continuar y que nadie espere que el camino será corto.

El principal peligro, en estos momentos, la ultraderecha: Europa se divide entre los que sienten indignación y los que sienten rabia. Hagamos lo que POEMOS para que ganen los indignados.

lunes, 26 de mayo de 2014

Ganó la mujer barbuda (Euroelecciones 1)



No, no la misma que ganó Eurovisión (¡ojalá!), ésta se llama Marine y su impostura es más sibilina, pues pone las barbas del patriotismo al rostro de los instintos más egoístas y crueles del ser humano, que son los que alimentan el ultranacionalismo. Sus seguidores afirman que no son racistas, pero "cada uno a su casa", algo que no pensaban cuando Francia invadió militarmente buena parte de Canadá y Estados Unidos, las islas de Las Antillas, Guadalupe, Martinica, Tahití, las Islas Marquesas, la Guayana Francesa, Argelia, Túnez, Marruecos, África Occidental, Mauritania, Senegal, Malí, Guinea, Camerún, Costa de Marfil, Níger, Burkina Faso, Benín, África Ecuatorial, Gabón, la República del Congo, la República Centroafricana, Chad, Yibuti, Madagascar, las Comoras, Laos, Camboya... y Nueva Caledonia, que aún es su colonia. Marine, la que tomó la palabra en un mitin de la pasada campaña electoral europea tras escuchar con su dulce sonrisa decir a su padre que "el señor Ébola puede solucionar el problema de la inmigración en tres meses" y que no hace tanto llamó a los enfermos de sida "sidaicos, una especie de leprosos que son un peligro para el equilibrio de la nación". Marine, tan rubia y maternal, la que pone el rostro angelical a la barba salvaje de su padre.
Pero ese engendro es también Pia Kjaersgaard, la líder del Partido Popular Danés, la victoriosa ultraderecha en el país más feliz del mundo que, junto con el resto de los países escandinavos, ha sido la referencia para la izquierda europea; o los líderes de la ultraderecha austríaca (Jörg Haider), holandesa (Geert Wilders), británica (Nigel Farage), griega (Ilias Kasidiaris), húngara (Fidesz)... Todos han tenido una subida espectacular en estas Elecciones y demostrado lo que José Luis Estrada vaticinó en "¡A la Plaza!", que "están sacando un enorme provecho del sistemático descrédito de la política, de los políticos y del Estado defensor del bien público que llevan a cabo las fuerzas corporativas del mercado".
No, no es espontáneo este aterrador proceso, como no es casual que sean los trabajadores y los jóvenes, principales víctimas de la crisis, quienes lo hacen posible. Se explota el miedo para preparar un régimen totalitario, como tantas veces se ha hecho a lo largo de la historia. Primero debilitaron la democracia con el veneno de la corrupción y de la ineficacia de las instituciones (especialmente, de las europeas) y ahora, sencillamente, preparan su asesinato. 
"Se trata de trasladar el corporativismo empresarial al poder político" y la ultraderecha sólo está haciendo el trabajo sucio a los dirigentes del Mercado, pues el corporativismo trabaja siempre de ese modo, desde dentro, como el parásito que devora al animal que ocupa, pero también ha sucedido en otras ocasiones que se les vayan de las manos, que dejen de ser controlables. Lo dejarán fácilmente si los demás partidos, de derecha y de izquierda, dejan de hacerles el juego intentando frenar su xenofobia con xenofobia, su racismo con racismo, su nacionalismo con nacionalismo... porque la democracia sólo se cura con más democracia.
Sí, el fantasma del fascismo vuelve a recorrer Europa.

viernes, 18 de abril de 2014

Tiempo de pasión



En los apasionados años universitarios, algunos amigos se hicieron fanáticos de un equipo de fútbol, otros de un grupo de música... yo, de Cortázar y García Márquez pero, mientras el primero concitaba la misma simpatía entre mi grupo de amigos, el segundo resultaba controvertido, y yo tenía que abogar en favor de sus palabras con la vehemencia con la que otros defienden "unos colores". Mi madre, que descubrió la literatura con "Cinco horas con Mario" de Delibes, encontró la pasión por la literatura con "Cien años de soledad", que permaneció siendo siempre su libro favorito. Sí, ese hombre despertaba la pasión; cómo no, cuando inventó algo como el denominado realismo mágico, que nunca he terminado de dilucidar si convertía la realidad en magia o la magia en realidad.
He de confesar (que no me oigan mis hijas) que esa pasión fue tal que, en una ocasión, entregué mis favores amorosos (el pudor me impide decirlo de otro modo) a un hombre sólo porque, tras muchas negativas, me declaró: "No importa. Esperaré. Esperaré al menos los cincuenta y tres años, siete meses y once días, con sus noches, que esperó Florentino Ariza", en obvia referencia a un libro de García Márquez que él desconocía que era mi favorito: "El amor en los tiempos del cólera".

Pero García Márquez fue, además y sobre todo, una pasión madura. Me "enamoré" de él por segunda vez, no como escritor, sino como periodista. Compartía con José Luis la única y excepcional experiencia de periodismo libre que tuvimos el privilegio de vivir, al frente de Diario 16 Burgos; libre, he de explicar, porque fueron los últimos años de un grupo editorial endeudado que ya no se sabía de quién era y, por tanto, ignorados hasta por nuestros jefes en Madrid y en la apasionante época del Caso de la Construcción y de la verdadera transición a la democracia de Burgos, pudimos hacer periodismo de verdad. Fue él, José Luis Estrada, quien me descubrió al García Márquez periodista y me mostró su famoso discurso ante la Sociedad Interamericana de Prensa, que pronunció en 1996 con el título de "El mejor oficio del mundo", para avalar su teoría de que el talento periodístico no está ligado a la carrera de periodismo sino a otras cualidades que él resumía así: leer, leer y preguntarse siempre el por qué de las cosas. Sabía que lo decía por mí; de hecho, siempre rechazó pertenecer a ningún colegio oficial de periodistas por lealtad a mí: "No pinto nada en un sitio en el que tú no puedas estar", decía. Pero en ese discurso encontré mucho más y, de hecho, me lo aprendí de memoria. Aún puedo citar frases como: "El periodismo escrito es un género literario", "La creación de las escuelas de periodismo fue una reacción escolástica contra la falta de respaldo académico", "La lectura es, para los periodistas, una adicción laboral" (¡cuántas veces repetí esta frase a los chicos y chicas de prácticas!), "La prisa y la restricción de espacio han minimizado el reportaje, el género periodístico estrella, que requiere tiempo, investigación, reflexión y dominio del arte de escribir" o "Hay que rescatar para el aprendizaje el espíritu de la tertulia de las cinco de la tarde", que José Luis y yo llamábamos nuestro café-prensa.

García Márquez se convirtió en nuestro referente periodístico cuando cerró el Grupo 16 y decidimos crear juntos el Diario XXI. García Márquez, fundador de la revista Alternativa, había creado la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano y pensamos que eso era, por encima de todo, el deber de un intelectual. Es importante, desde luego, que un intelectual tenga un compromiso social (mediante la colaboración con causas de tipo social, humanitarias y políticas), pero es al menos igual de importante que tenga un compromiso intelectual, invirtiendo el dinero que gana mediante su arte en una causa que suponga el progreso cultural; ¡y qué causa más importante puede haber que la libertad de información, base de la libertad de opinión, expresión y decisión sobre la que se funda el sistema democrático! De ese modo, recabamos la ayuda económica de los intelectuales burgaleses y he de decir que respondieron afirmativamente los más relevantes, entre ellos Vela Zanetti o Juan Vallejo. La aventura, verdaderamente romántica (¿o he de decir que fue una experiencia de realismo mágico?) no terminó bien, pero eso no la hizo menos necesaria y personalmente enriquecedora.

Hoy es aún más necesaria, y yo quiero aprovechar la muerte de Gabriel García Márquez para reivindicar, una vez más, un periodismo independiente y libre, totalmente imposible mientras los medios de comunicación estén en manos de constructores u otros empresarios que asumen un mal negocio para hacer buenos negocios en otros sectores, mediante la utilización de ese medio de comunicación como arma de presión a las instituciones políticas, es decir, como chantaje puro y duro. No, no hay libertad informativa, no la hay en absoluto ni la habrá hasta que los medios de información no estén en manos de intelectuales. Es más, me atrevo a decir que tampoco hay verdaderos intelectuales si éstos no asumen su responsabilidad intelectual con la sociedad en la que viven.
 
 
 
 
 

martes, 1 de abril de 2014

La niña de Rajoy, tres años después


Una familia, una vivienda y unos padres con trabajo. Eso deseaba Rajoy, hace tres años, a una niña que naciera en España; eso prometía si era elegido presidente. Y como eso le parecía "lo mínimo", iba más allá y le deseaba una educación "tan buena como la mejor", pasearse "por el mundo sin complejos" (no se refería a los que terminan brillantemente su carrera para irse a hacer camas a los hoteles alemanes,supongo) y que la niña en cuestión fuera "un heraldo de la libertad, de la tolerancia y de los derechos humanos, porque habrá crecido en libertad y no tendrá miedo a las ideas de los demás y habrá aprendido a respetar a todos los que respetan la ley"... en clara alusión a su futura "Ley Mordaza". No sigo con la cita porque me emociono, pero recordaré que, en el segundo debate, sintiendo lo bien que le había quedado la alusión a la niña, terminó diciendo: "El otro día hablé de una niña. En esa niña pienso, en esa niña que va a crecer, que tiene que estudiar, que quiere tener una vivienda. Esa niña está en mi cabeza, esa niña es la que mueve mi sentimiento y mi corazón. Esa niña".

Esa niña es hoy, sin duda, parte de los dos millones y medio de niñas y niños españoles que pasan hambre y frío en sus casas. O en casa de los abuelos, porque sus padres perdieron la suya. Esto dice el informe de Cáritas: Hoy hay trece millones de pobres en España; el segundo mayor índice de pobreza infantil en Europa, tras Rumanía; la mayor tasa de abandono prematuro de la escuela; más de seis millones de parados; dos millones y medio de niños en la pobreza. Y el ministro de Economía, en su inmenso cinismo, responde que el error es de Cáritas por publicar ese informe.

Lo que más lamento es que los padres de esos niños, esos adultos desesperados, no saben, en muchos casos, contra quién volcar su desesperación o la vuelcan sólo contra Rajoy sin ver quiénes manejan a ésta y las demás marionetas que pueblan la política nacional. Lo que más lamento es que puede que vuelquen su rabia contra el que está delante en la cola del paro (ése que viene de África a quitarle el sitio) o detrás en la del comedor de caridad. Lo que más lamento es que, muy probablemente, no leerán, ni se informarán, ni se manifestarán, ni votarán. Sólo pueden pensar en cómo encontrar comida; en cómo vencer el frío de esta primavera inclemente.


domingo, 16 de marzo de 2014

FETICHES


Sé que estás ahi,
en la nube, el pájaro, la música, el sol
en el balcón, la onda en el agua...
Sé que estás aquí

pero sigo buscándote.

Me visto tu ropa, duermo con tu colonia
impregnando la almohada,
releo tus cartas y lamo tus cenizas.
Y todo me sabe a poco,
veintiún gramos no bastan a quien
lo tuvo todo.

Así que sé que estás aquí y yo te busco.

Busco tu vello en el aspirador,
busco tu aliento en el espejo,
tu mano en mi espalda,
tu calor en mis pies, busco
tu pelo en el peine y tu sudor
en mi boca,
busco una escama de tu piel,
una uña rota
por los rincones de la casa,
busco
la pelusilla que encontraba en tu ombligo,
el sonido de la llave en la puerta, de tus pasos
y tus ronquidos,
tu saliva en la taza, el polvo atrapado
en la suela de tus zapatos,
la humedad de tu piel bajo la bata,
la mancha que dejaste
en la pared, tu sombra
en cada sombra dibujada.

Miro la vida como un estereograma,
guiñando los ojos, mirando al fondo y más allá
para que la vida
recobre tu forma.
Y voy dejando un caminito de lágrimas
para no perderte.


SOBREENTENDIDOS


Sólo tú, que no estás, puedes saber por qué
me siento en esta mesa, por qué he elegido
este bar
y lloro con esta canción
y río con esa imagen y tengo, de pronto,
el gesto ausente. Por qué evito esa calle
o me asombro sin aparente motivo.
Sólo tú, que ya no estás, conoces
todos, todos mis pensamientos
y el desbocado latido de mi corazón.
Sólo tú oyes la música que suena
en mi cabeza, sabes el chiste que me hace reír.
Porque mis frases son sólo
el final de las tuyas y sin tu voz quedan
inconclusas mis palabras. Sólo tú,
y no estás,
me sobreentiendes.

HOY


Hoy es el día.
Dentro de ti, la pócima ha empezado a hacer efecto.
En la revisión
rutinaria
el médico dicta
tu sentencia.
Te quedan meses, quizá días,
para cancelar tus planes
con el futuro.

Hoy es el día.
Llave de contacto, cinturón, emisora musical.
Y un niño 
se te cruza. Morirá.
Tú también... de otro modo.

Es el día. Tenlo en cuenta.
El Vesubio escupe su fuego
y consuma
vuestro último abrazo.

Hoy es el día.
Al otro lado del teléfono, una voz anuncia:
tu hijo (sí, ayer le reñiste por sus malas notas) ha tenido
un accidente fatal.
El día en que tu madre muere
(¿y no era ayer cuando habías quedado en visitarla?).

Hoy te conviertes en huérfana.
Hoy queda tu cama vacía.
Hoy, ahora -y aún no lo sabes-
se ha acabado todo.
Todo.


sábado, 25 de enero de 2014

La conjura de los necios


Lo aterrador, lo verdaderamente aterrador, no es que nuestra presente civilización la haya creado un grupo de malvados, sino que son idiotas. Dueños de las grandes corporaciones, especuladores, banqueros... pero también catedráticos de Economía y políticos de prestigio... no sólo los dirigentes económicos y políticos, sino también intelectuales, perpetraron, bien por avaricia, bien por ignorancia (o ambas cosas) la gran mentira de la globalización que sumió al mundo pobre en una pobreza aún mayor y al mundo rico en las más flagrantes desigualdades y el hundimiento de la clase media: la crisis. Creando un lenguaje tan hermético como vacío, nos apabullaron con una ingeniería financiera que no era sino chapuza y la idea de que la economía es la base de la civilización. Como bien analizó José Luis Estrada, convirtieron a los Mercados en dioses incuestionables tras los que se oculta una panda de necios conjurados en su propio beneficio. No ha habido la menor sofisticación ni económica ni intelectual, sino error tras error, empezando por el principal: el de creer que la sociedad se maneja a través de la economía en lugar de servirse de ella. Una vez se ha descorrido la cortina, el grande y poderoso mago de Oz ha resultado ser un chapucero (o unos cuantos) repitiendo durante cuarenta años una idea fracasada.

Y los errores -que a estas alturas todavía son incapaces de reconocer- han ido socavando, uno por uno, los cimientos de la democracia, empezando por la política y terminando por la educación. Ah, y pasando por la naturaleza, porque todo vale en la absurda idea neoliberal de que el dinero es una fuente tan inagotable como la ambición de quienes, de forma ultrajante, lo acumulan.

El último esperpento que he leído ("Le Monde Diplomatique" del mes de diciembre) a Jean Marie Harribey se refiere a los últimos estudios de los "grandes" economistas del Banco Mundial, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, de la Unión Europea, etcétera, preocupados por la sospecha de que, quizá, al menos la naturaleza no sea tan inagotable como el neoliberalismo supone y, por ello, se están dedicando a "valorarla". Por ejemplo, y para que mis lectores (si los hubiere) se enteren, los servicios prestados por los murciélagos en Estados Unidos valen 22.900 millones de dólares anuales, que es lo que cuesta el ahorro en insecticidas; los servicios prestados por los insectos polinizadores ascienden a 190.000 millones de dólares al año (¡y ellos sin enterarse!)... y, en suma, los servicios prestados por la naturaleza están entre los 16 y los 54 billones de dólares.

¿Pero en manos de quién estamos?, cabe preguntarse. Esta gente que salva bancos pero no países, que transforma en capital la cultura, el conocimiento o la fotosíntesis; que gobierna el mundo... no tiene el sentido común del más humilde de nuestros ancestros cavernícolas.

Si ya lo dijo Antonio Machado: sólo el necio, confunde valor y precio.





lunes, 20 de enero de 2014

Tu regalo de cumpleaños: Gamonal


Esta vez tengo un buen regalo que hacerte: Gamonal. Ese barrio tan feo, con esa interminable Calle Vitoria que parece haber sido diseñada para un desfile militar más que para el paseo vecinal y con la que comienza otra ciudad, la obrera, adosada -que no unida- a la ciudad burguesa. Era, claramente, la ciudad de la esperanza, el barrio del que surgían, como flores de salvaje belleza, nuestros mejores lectores. También allí, por supuesto, había puesto la mano "el jefe", pero ahora, cuando Gamonal se ha convertido en la Cubierta C del Titanic - la de los pasajeros de tercera-, quiso poner el pie y dar la patada con la que se consigue que brote el dinero del barro negro. Y la patada la han dado ellos, los vecinos, hastiados de que Méndez Pozo -que no sólo es "el jefe" sino, hoy, símbolo de todos los jefes que manejan nuestro presente y el futuro de nuestros hijos en su exclusivo beneficio y cuya avaricia no tiene límites ni escrúpulos- quisiera extrujar su penuria para seguir enriqueciendo sus cuentas y su poder. Dieron la patada y tembló la Calle Vitoria, y Burgos entero, con una onda expansiva que ha traspasado todas las fronteras. Los ciudadanos quieren volver a ser ciudadanos, no clientes. Salieron a la Plaza. Y no. Sé que no es el regalo que mereces y merecen quienes ocuparon tus horas de pensador, escritor, periodista; las víctimas de una crisis que predijiste inevitable y violenta; no es suficiente regalo, pues la victoria del pueblo también servirá para engordar sus bolsillos y los de otros; sé que nada ha cambiado excepto que crece la lista de víctimas, que no se dibuja aún esa nueva sociedad, esa democracia real que debiera surgir de las cenizas de los especuladores, pero sé, sabemos, que de la Plaza del Sol a la Calle Vitoria va fluyendo, lenta, pero quizá inexorablemente, la energía que puede revolucionar este sistema sin sentido, hecho por unos pocos a base de errores y codicia. Es un regalo humilde, pero a través de las lágrimas puedo volver a ver tu sonrisa hoy, 20 de enero, el día que debías cumplir los 55... bonita cifra, de las que a mí tanto me gustan.
Feliz cumpleaños, amor mío.