martes, 16 de febrero de 2010

Baltasar Garzón, el héroe del siglo XXI


"No te perdonarán ser alto", decía Joaquín Sabina a Gulliver en una canción. Baltasar Garzón es el juez más "alto", en su capacidad de trabajo, en su compromiso social, en su sentido de la justicia por encima de conveniencias políticas o diplomáticas, en su "altura" de miras. Y, evidentemente, no se lo perdonan gente de toda catadura, ni de derechas ni de izquierdas, lo que demuestra que es, realmente, un hombre comprometido, ante todo, con su propio sentido de la ética.

Para mí, el hombre que desafió a sus propios correligionarios destapando y llevando a sus últimas consecuencias el caso GAL, el hombre que desafió el oportunismo político llevando al banquillo de los acusados al infame Pinochet, el que ha puesto bajo sospecha a Henry Kissinger, a Berlusconi o al BBVA; el juez que ha dado los mayores golpes, con las únicas armas del trabajo duro y la democracia en la mano, contra el terrorismo, el tráfico de drogas o la corrupción; el que, por mor de la justicia, ha abierto la pesada losa de falso olvido que pesaba sobre las víctimas de la dictadura franquista, es, sencillamente, el único personaje que conozco que responde a lo que se entiende por un héroe.
 La batalla entablada en estos momentos contra él utiliza la Justicia pero, obviamente, no tiene nada que ver con ella y, por tanto, no es en los tribunales donde realmente se dirime. Saquémosla de los despachos a Internet, a la calle, a donde estamos los verdaderos beneficiarios de un juez justo, valiente y trabajador.