martes, 20 de octubre de 2009

El alcalde de León y el Capitán Tan



"En mis viajes a lo largo y ancho de este mundo...", solía decir el Capitán Tan al comienzo de sus peroratas, que nadie permitía que continuaran. El alcalde de León, Francisco Fernández, va a terminar igual. Amigos, hijos y niegos huirán con gesto de hastía cuando quiera contarles lo de que vio a Jesucristo pasear por Nueva York o cualquier otra anécdota de sus futuras andanzas por Chicago, Sidney o Londres, que los tres destinos para los que ya prepara maletas.
Un alcalde "viajado" es una buena cosa, en mi opinión. En países que nos llevan la delantera como sociedades del bienestar hay, sin duda, buenas ideas en marcha, tanto en arquitectura y urganismo sostenibles como en utilización racional de recursos, limpieza vial, participación ciudadana o cultura, y sería interesante estudiar su aplicación en León. Pero, para empezar, sería mejor que el alcalde nos hubiera llegado "viajado" de casa, es decir, que lo hubieran ofrecido a los electores con ese bagaje; y, en segundo lugar, ante una situación de crisis y, por tanto, de imperiosa necesidad de recorgar gastos, los viajes bien se pueden paliar con lecturas.
Internet, por ejemplo, ofrece grandes posibilidades de información sobre y y un proyectos o experiencias novedosos que, si en un momento dado, requieren culminar en un viaje, seguro que bastaría con el desplazamiento del político del área y un técnico, sin necesidad de amigos, secretarias o periodistas en animada compaña.
Pero no sé por qué hablo de iniciativas de interés si, ahora que me acuerdo, el alcalde y su corte no fueron a Nueva York (que, al menos el alcalde, acababa de visitar invitado por Caja España), sino para atraer turistas, concretamente "turistas de alto standing", es decir, los ya aburridos de veranear en Bora Bora o las Sheychelles.
Pues espero que alguien los cuente, cuando lleguen, calcule el dinero que van a dejar en el Hostal de San Marcos, cafeterías y tiendas de souvernirs, y deduzca el gasto que ha costado la excursión a Nueva York, porque, francamente, dudo que el beneficio que puedan tener hosteleros y comerciantes (si llegara a existir) compense el gasto ciudadano.
Quizá sea injusta. Quizá el viaje vaya a resultar rentable de algún modo pero, por favor, hágannoslo saber, exponiendo con la absoluta transparencia que cabe exigir a un Ayuntamiento, los beneficios recibidos y el dinero público (hasta el último céntimo) gastado... y de forma bien detallada, por favor, que si el común de los leoneses no podemos permitirnos semejante viaje, al menos merecemos saber a quiénes hemos invitsdo, a cuánto asciende nuestra generosidad y qué regalos nos traen.
Y, mientras tanto, ¡CESE YA A CAÍN PARDO!